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Terra
La Coctelera

¿Y este verano?

Ya queda menos para volver; si no he podido echarte de menos, es porque no me he recuperado del todo.
Sólo hace unos días que cambié las sábanas en las que dormimos juntos. Tu camiseta sigue sobre mi cama, junto a los peluches.

Y ya falta tan poco otra vez. No me he acostumbrado a dormir sin ti, así que cuando llegues, será como abrir los ojos y verte a mi lado. Este verano me ha convencido de que quiero vivir en tus brazos.

Tres años

Un aniversario raro...; han pasado muchas cosas, pero sólo deseo que pasen muchas más, más años, más amor, más todo.

Luces de Navidad

Tiempo que parece estar esperando algo, otra vez. Sueños y visiones apenas entrevistas, movimientos en el borde del campo de visión, pero no de seres tentadoras sino brillantes y deseables y casi rozar esos deseos que hablan de días por venir que serán como los soñamos.

Tengo miedo

He tenido un sueño terrible; he llorado en el sueño y dormida. Te necesito, pero no quiero despertarte. De todas formas, sólo es un sueño...

La ventana se abria sobre el crepúsculo

Fue sólo un instante: de pie junto a la ventana, desnudos, frente a frente. Te inclinabas sobre mí para besarme y yo levantaba la cabeza, sólo nuestros labios se rozaban.

Silenciosos, hierofante y sacerdotisa, nos disponíamos a llevar a cabo los ritos del único gran misterio que se puede celebrar en compañía.

Estábamos solos en el mundo y fuimos antiguos como el tiempo y jóvenes como la primavera. Un hombre y una mujer, sin artificios ni disimulos, a la luz de la tarde que huía.

El ángel de piedra

Miro mi anillo de piedra azul, al cielo oscuro después; y luego sonrio ante el enorme privilegio que tengo en mis pequeñas manos.

Tú eres así solamente conmigo. Con el resto de la gente eres otro.
Todo lo que para mí es ternura es para los demás distancia cortés y a veces ni eso... distancia.

Todo mío, sólo mío...

Aquí sí...

El mundo arde; nadie puede salvarme, pero tú...
el motivo, el objetivo: contra el fuego el hielo azul.
La esperanza y todo en los ojos de un hombre.

Recuerdos agridulces... y rota la canción desesperada,
quemada por la luz gris y la divina luz dorada;
ahora prometo sólo pensar en ti, el miedo sólo es de cobre.

Ahora, el aliento del poder sopla entre mis recuerdos:
sentir cada movimiento que haces en el alma y en el cuerpo
me hace invencible, inexpugnable, sellado el sobre.

Mas me callo y te marchas y Set asesina otra vez...
Pero navegaré siempre en este barco que cruza como pez
las aguas eternas que nunca, no pueden, ahogan tu nombre.

Y es que tú viste mis océanos secretos, floridos bajo el helor,
y entre los pliegues de mi voz, oculto y herido, el calor.
La llave siguió y abrió las cadenas: más puro que el cristal.

Ahora, ya sé que la vida no me romperá irreversiblemente,
que, como Osiris, muero y renazco en ciclo intermitente
y es por ti que brillan mis ojos hoy y arrostro de nuevo el mistral.

Quiero agradecerte tantas cosas, a ti mi particular Isis,
pero no hago gran cosa hablando, ¡mi expresión está en crisis!
Te has llevado mis palabras con el viento austral.

No, no puedo olvidar este anochecer único repetido y feérico
y me sorprende por cómo entraste en mi vida, el yermo tétrico.
Todo eso ya no importa: dudo sólo cuánto tiempo he de esperar.

Mientras tanto, seguiré recordando el amor bajo el tilo y sonrío.

Hopasse Domingo, 2 Abril 2006 01:39

Paradojas

Tengo sueño... porque anoche se acercaban las cuatro de la mañana y no dormía. Te echaba de menos y me sentía solo, y aunque recordé nuestras caricias ningún dios derramaba el dulce sueño sobre mis párpados... Incompleto, cansado, viejo y desprotegido sin ti. Desprotegido... quizás te parezca curioso, pero es cuestión de perspectiva.

Pryan es uno de los cuatro mundos elementales creados tras el apocalipsis mágico. Es un mundo selvático, muy frondoso y húmedo. Su geografía desconcertaba enormemente a un explorador, porque no era capaz de visualizar el planeta. Hasta que entendió. Pryan es un planeta esférico, una enorme bola de roca... hueca. El exterior es estéril y en su interior están los bosques y los varios soles. La gravedad va, digamos, hacia afuera.

Aunque yo sea más grande y más sólido, de alguna forma... no, de la forma complementaria en que se unen un hombre y una mujer, me falta seguridad cuando tú no estás.

Ah, quién diría que languidecer es privilegio de damas...

Lunes, 21 Noviembre 2005 20:02